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miércoles, 27 de octubre de 2010

De excepciones fatales y residencias liminales 001 (0.0.1)


Anoche amplié las distinciones entre caracterización y categorización. Antes decía esto:
Para ver qué no es dentro del club en el que es, hay que darle una localización más precisa: una definición es una de las dos acciones en las que el verbo ser equivale a un signo de igualdad (en la definición, entre dos clases o conjuntos o universos de cosas; en la identificación, entre dos individuos). (En las otras acciones, el verbo ser equivale a un signo de pertenencia o de inclusión, ya sea en un conjunto –como el de las pipas: categorización– o en un subconjunto –como el de las pipas demasiado cortas: caracterización–.)


Abora dice esto:

Para ver qué no es dentro del club en el que es, hay que darle una localización más precisa: una definición es una de las dos acciones en las que el verbo ser equivale a un signo de igualdad (en la definición, entre dos clases o conjuntos o universos de cosas; en la identificación, entre dos individuos). (Sería más exacto decir que en estas acciones equivale a un signo de co-referencialidad entre dos expresiones, sean de clases o de individuos.) En las otras dos acciones, el verbo ser equivale a un signo de pertenencia (de un individuo en un conjunto –como el de las pipas: categorización– o en un subconjunto –como el de las pipas demasiado cortas: caracterización–) o a un signo de inclusión (de un conjunto en otro –categorización: “Los gatos son felinos”– o en un subconjunto –caracterización: “Los gatos son ágiles”–).


viernes, 22 de octubre de 2010

Como comodines 004 (0.1.3)


Al primer párrafo de la sección 2 le agregue la segunda y última frase encerrada entre paréntesis:
El espacio se computa como un elemento más en el cálculo de combinaciones que llenan la Biblioteca. (Postdata del 22-10-2010: En el ya icónico mensaje «Estamos bien en el refugio los 33», los espacios aportan 6 de los 33 caracteres que contamos con morbo cabalístico –verosimiliza bastante esa cuenta el hecho de que habría sido la misma que habría llevado a cabo un celular si eso hubiese sido un sms o un tweet.)


jueves, 21 de octubre de 2010

Cortina de baño 004 (0.1.3)


Hice cambios menores en el último párrafo de la sección 3. Hasta ahora decía esto:

En el segundo caso, en lugar de repetir la contingencia posicional de la primera tanda hacemos variaciones no aleatorias a partir de ella, de modo que cada sabor pasa por las tres posiciones, lo que supone una distribución equitativa de la preferencia (es decir, una impreferencia). El período tiene una longitud máxima, de 9 empanadas, y una distancia variable (1, 1, 4) entre empanadas del mismo gusto: por caso, V-R-C, R-C-V, C-V-R (y de nuevo V-R-C, si X siguiera comiendo). Como en el centro de la cortina, en la segunda tanda la 4º empanada repetirá alguna de las no vecinas, pero ya no cualquiera de las dos mediatamente anteriores, sino la de mediatez menor. Lo mismo hará la 5º. La 6º sale por descarte y a una distancia máxima de la anterior empanada de ese gusto. Ya en la tercera tanda, las empanadas 7º y 8º se deciden como la 4º y la 5º, y la 9º como la 6º. Con este patrón de distribución, la impreferencia escala un nivel de integración: no sólo se evita la repetición inmediata de sabores, sino también la de secuencias de tres sabores.


Ahora dice esto:

En el segundo caso, en lugar de repetir la contingencia posicional de la primera tanda hacemos variaciones no aleatorias a partir de ella, de modo que cada sabor pase por las tres posiciones. No es la única variación posible, desde ya, pero sí la única que hace, gracias a esa rotación de puestos, una distribución equitativa de las prioridades o preferencias (o sea, la única que supone una impreferencia). El período tiene una longitud máxima, de 9 empanadas, y una distancia variable (1, 1, 4) entre empanadas del mismo gusto: por ejemplo, V-R-C, R-C-V, C-V-R (y de nuevo V-R-C, si X siguiera comiendo). Como en el centro de la cortina, en la segunda tanda la 4º empanada repetirá alguna de las no vecinas, pero ya no cualquiera de las dos mediatamente anteriores, sino la de mediatez menor. Lo mismo hará la 5º. (Es decir: las dos primeras empanadas de una tanda serán las mismas que las dos últimas de la tanda anterior.) La 6º sale por descarte y a una distancia máxima de la anterior empanada de ese gusto. Ya en la tercera tanda, las empanadas 7º y 8º se deciden como la 4º y la 5º, y la 9º como la 6º. Con este patrón de distribución, la impreferencia escala un nivel de integración: no sólo se evita la repetición inmediata de sabores, sino también la de secuencias de tres sabores (a cambio de repetir subsecuencias de dos sabores).

miércoles, 20 de octubre de 2010

Como comodines 003 (0.1.2)


Acabo de agregar una frase al final del primer párrafo y de cambiar "esta" por "la" indeterminación):

Este cero es el reverso de aquel todo.
En la indeterminación pre-real que lo encierra es donde el cuadro


sábado, 16 de octubre de 2010

Cortina de baño 003 (0.1.2)


Hice cambios menores, tanto de agregados como de supresiones.
Al final del penúltimo párrafo de la sección 3, agregué una oración con una referencia al diseño lateral de la cortina (con foto incluida), que discurre con la periodicidad mínima del 1-2-3, 1-2-3, 1-2-3,... que había ejemplificado sólo con empanadas:

...lo suyo es la resignación ante una desigualdad estable y media (o casi: ni 1 ni 4 de distancia, 2). Nuestra cortina conoce este diseño en los laterales y la base que enmarcan el centro floral del epígrafe, que pertenece al segundo caso.


En el final del penúltimo párrafo y en el último párrafo de la sección 2 hice algunas supresiones y agregados. Hasta ahora decía esto:

A lo sumo se sigue que ese criterio no puede ser ninguno basado en preferencias y razones. (Por ejemplo, los burros de Quino salen de la paridad de fuerzas por un acto arbitrario de violencia oportunista de uno de ellos.)
Fuera de esa restricción, nada le impide a X actuar cuando debe optar, ya sea en la tarea cardinal de hacer combos de gustos con algún sacrificio (un sacrificio de 2 sabores, cuando pide 1, 4, 7, 10, ...n+3... empanadas; o un sacrificio de 1 sabor, cuando pide 2, 5, 8, 11, ...n+3... empanadas), o ya sea en la tarea ordinal de decidir en qué orden comer los tres sabores en los pedidos sin sacrificios (los de 3, 6, 9, 12, ...n+3... empanadas). El no poder actuar con fundamento, según un principio de razón suficiente, ejerciendo alguna preferencia, sólo hace que sea perfectamente contingente y arbitraria la acción a ejecutar o ejecutada, no que sea imposible.


Ahora dice esto:

(...) A lo sumo se sigue que ese criterio no puede ser ninguno basado en preferencias y razones, lo cual puede privar de necesidad (y sentido) al acto de decidir, pero no de posibilidad. (Por ejemplo, los burros de Quino salen de la paridad de fuerzas por un acto arbitrario de violencia oportunista de uno de ellos.)
Fuera de esa restricción, entonces, nada le impide a X actuar, siquiera arbitrariamente, cuando debe optar, ya sea en la tarea cardinal de hacer combos de gustos con algún sacrificio (un sacrificio de 2 sabores, cuando pide 1, 4, 7, 10, ...n+3... empanadas; o un sacrificio de 1 sabor, cuando pide 2, 5, 8, 11, ...n+3... empanadas), o ya sea en la tarea ordinal de decidir en qué orden comer los tres sabores en los pedidos sin sacrificios (los de 3, 6, 9, 12, ...n+3... empanadas). De la cuestión cardinal nos hemos ocupado hasta acá; desde acá nos ocuparemos de la cuestión ordinal de armar secuencias de empanadas o flores. Veremos que, después de todo, la arbitrariedad obligada de esos armados puede limitarse a la primera tanda.