Esta versión 3.0.0 equivale a la primera de todas porque revertí todos los cambios que le había hecho al ensayo y lo dejé como estaba al 22-12-2008. Las versiones anteriores que registré acá, más otras que no registré porque ya pertenecían a "El botón 4 engordado", formaron parte del engorde y sus vaivenes. Así que ahora "El botón 4" volvió a decir esto:
Supongamos que tengo un aparato con botones. El botón 3 dice que el oprimirlo destruirá el aparato; el botón 4 dice que revocará la acción del botón 3. Si en verdad el botón 4 tiene ese poder, esta puede ser la n-ésima vez que se van a apretar los botones 3 y 4. Algunos creyentes del poder del botón 4 suelen invertir el razonamiento: la prueba de que tiene ese poder es que el aparato está ahí, recién revertido de una conflagración. (En el relato “El informe de Brodie”, de Borges, como prueba del poder de convertir hombres en hormigas que tenían sus hechiceros, un yahoo le señaló un hormiguero al misionero escosés David Brodie.)
Si el 4 no tiene ese poder, los dos botones necesariamente están esperando su debut. Si tampoco tiene el botón 3 un poder de destrucción, su farsa encubre o acompaña la del botón 4, que nunca se verá en la necesidad de probar que puede lo que no puede. Y si el botón 3 tiene ese poder (nada muy difícil de hacer: basta con poner un explosivo con un detonador), el botón 4 tendrá la ocasión (la obligación) de hacer una demostración de su poder.
El sentido común dice que el botón 4 no estará ahí cuando se lo necesite. Pero esto a un tipo de fe no lo convence y resuelve confiar en que el botón 4 sabrá arreglárselas, que por qué iba a haber hablado, si no. No obstante, tal vez prefiere no poner innecesariamente a prueba su fe ni arriesgarse apretando el botón 3. Pero un fanático podría pasar de la subestimación pasiva del poder del botón 3 a desear apretarlo, para probarles de una vez por todas a los incrédulos que el botón 4 no promete en falso.

No hay comentarios:
Publicar un comentario